Lecciones que nos puede enseñar un pretencioso amante del tango

En el pasaje Carlos Gardel bailan Manuel y Lucía. Ella, hermosa y de finos movimientos sigue los pasos de Manuel, arrogante y apasionado. Hipnotizados, los turistas y visitantes del lugar no pueden apartar sus ojos de la pareja, tanta sensualidad y destreza juntas es casi antinatural. Parecen de otro mundo.hamburg-1508635_960_720

Patrocinados por el Casino Online Mummys Gold han viajado por todo el mundo. Ellos son fanáticos de los juegos en línea. Él prefiere jugar Black jack y Lucía elige la Ruleta.

Manuel es quisquilloso con sus alumnos en la Academia Tango y Bandoneón, no deja pasar una, es muy exigente. Este año una pareja de alumnos que ellos asesoraron ganaron en la categoría de tango escenario. Unos le tienen miedo, otros respeto y muchos admiración. Él ha accedido a compartir con los lectores dos lecciones y un poco más.

La postura corporal

Cualquiera que desee comenzar a bailar tango debe prestar especial atención a cómo comunicarse con el cuerpo, “tiene que sentir el tango corriendo por las venas” y eso se tiene que notar en la postura corporal. Esa arrogancia y presencia arrolladora. Erguido y pretencioso a la vez.

La habilidad y rapidez

Y no se está hablando en este caso de la milonga, en donde se baila serenamente, con pasos acompasados y en donde todos pueden bailar sin temor y sin ser juzgados. En el caso del tango escenario – que es la especialidad de Manuel y Lucía – se requiere de mucha rapidez y precisión de ambas partes. Manuel exige a sus alumnos tomar clases de acrobacia y yoga. Dice que mejora el desempeño del bailarín.

Por último y dejando de lado su actitud pretenciosa, confiesa: El amor es lo que mueve mis pasos, el amor por Lucía, mi esposa.

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